16 marzo 2011

Oración y novena por la vida

Novena por la vida 

Del 16 al 25 de marzo, día de la Encarnación

Para pedir a Dios por  la protección de los bebés aún no nacidos, de sus madres, por sus  padres,  por los huérfanos y por los matrimonios que desean tener niños. 

"La oración y el ayuno son las armas principales y más eficaces contra las fuerzas del mal"

Un Avemaría o un misterio del Rosario o una oración por la vida. Del 16 al 25 de marzo.


María, Madre nuestra,
tú que recibiste a Jesucristo,
Luz y Vida para el mundo,
guía por el camino de la vida
a la madres que han concebido un hijo
enséñanos a querer a los ancianos,
y a cuidar con amor a los enfermos.
Madre de la Vida y del Amor Hermoso,
ruega por nosotros.

Nota: Tomada del blog de Miriam enlazado en el título de la oración.

16 febrero 2011

Pedir misericordia en la hora de la muerte

La señora Julieta Lira Lira, que me enseñó esas oraciones para decir durante la doble consagración, me enseñó un par de jaculatorias preciosas para pedir un juicio misericordioso en el momento de presentarnos delante de Dios. Dicen así:

Dios mío, no seas mi Juez, sino mi Salvador.

Señor, perdóname mi pasado y dame un lugar en el Cielo.

Pienso que ambas se podrían combinar quedando así:

"Dios mío, no seas mi Juez, sino mi Salvador, perdóname mi pasado y dame un lugar en el Cielo"

¿Qué decir para adorar a Dios en la consagración?

No hay nada especificado, cada uno dirá lo que su amor le dicte, pero sí hay costumbres muy lindas y algunas oraciones tradicionales que he oído detrás o al lado mío y sólo había pescado una parte se esos susurros de personas generalmente mayores. 

El otro día, se las oí a la señora Julieta Lira Lira que tuvo la gentileza de dictármelas en el Santuario a María Santísima de la Fundación Las Rosas en Santiago de Chile, y a quién agradezco desde este rinconcito de la Red.


Al elevar la Hostia golpearse tres veces el pecho y decir:

Señor mío y Dios mío. 

Yo os adoro, cuerpo sacrosanto de mi Dios,
que fue inmolado en el ara santa de la Cruz.


Al elevar el Cáliz:
Señor mío y Dios mío.

Yo os adoro, sangre preciosísima de mi Dios,
que fuiste derramada en el ara santa de la Cruz.

15 diciembre 2010

Misa nupcial, bendición solemne para los novios

Creo que una de las mejores partes de las misas de novios es la bendición final, y entre otras posibles, ésta me encanta, me transporta y me emociona porque es el compendio de lo mejor que se le pueda  desear a una pareja, con excelentes argumentos y del modo más bello.

“Oh Dios, que con tu poder creaste todo de la nada, y, desde el comienzo de la creación, hiciste al hombre a tu imagen y le diste la ayuda inseparable de la mujer, de modo que ya no fuesen dos sino una sola carne, enseñándonos que nunca será lícito separar lo que quisiste fuera una sola cosa.
Oh Dios, que consagraste la alianza matrimonial con un gran misterio y has querido prefigurar en el Matrimonio la unión de Cristo con la Iglesia.
Oh Dios, que unes la mujer al varón y otorgas a esta unión, establecida desde el principio, la única bendición que no fue abolida ni por la pena del pecado original, ni por el castigo del diluvio.
Mira con bondad a estos hijos tuyos que unidos en Matrimonio, piden ser fortalecidos con tu bendición: Envía sobre ellos la gracia del Espíritu Santo, para que tu amor derramado en sus corazones, los haga permanecer fieles en la alianza conyugal. Abunde en tu hija N. el don del amor y de la paz, e imite los ejemplos de las santas mujeres, cuyas alabanzas proclama la Escritura. Confíe en ella el corazón de N., su esposo, teniéndola por copartícipe y coheredera de una misma gracia y una misma vida, la respete y ame siempre como Cristo ama a su Iglesia.
Y ahora, Señor, te pedimos también que estos hijos tuyos permanezcan en la fe y amen tus preceptos; que, unidos en Matrimonio, sean ejemplo por la integridad de sus costumbres; y, fortalecidos por el poder del Evangelio, manifiesten a todos el testimonio de Cristo; que su unión sea fecunda, sean padres de probada virtud, vean ambos los hijos de sus hijos, y, después de una feliz ancianidad, lleguen a la vida de los bienaventurados en el reino celestial. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.”

20 noviembre 2010

Ámame tal como eres. Oración de Charles de Foucauld

Hay oraciones que son meditaciones y que nos ayudan a orar mejor. Nos ilumina el camino la experiencia de otro, generalmente santos que han sido inspirados para dejarnos estos tesoros. 


Hoy te dejo ésta de Charles de Foucauld, que nos facilita hacer oración con lo poco que somos y tenemos, sin esperar a ser santos canonizados. Haciéndola, ya mejoraremos con la ayuda de Dios y nuestra perseverancia.


Ámame tal como eres
Conozco tu miseria,
las luchas y tribulaciones de tu alma,
la debilidad y las dolencias de tu cuerpo;
conozco tu cobardía,
tus pecados y tus flaquezas.
A pesar de todo te digo:
dame tu corazón, ámame tal como eres.
Si para darme tu corazón
esperas ser un ángel,
nunca llegarás a amarme.
Aún cuando caigas de nuevo,
muchas veces en esas faltas
que jamás quisieras cometer
y seas un cobarde para practicar la virtud,
no te consiento que me dejes de amar.
Ámame tal como eres.
Ámame en todo momento
cualquiera que sea la situación
en que te encuentras,
de fervor o sequedad,
de fidelidad o de traición.
Ámame tal como eres.
Déjate amar. Quiero tu corazón.
En mis planes está moldearte,
pero mientras eso llega,
te amo tal como eres.
Y quiero que tú hagas lo mismo.
Deseo ver tu corazón que se levanta
desde lo profundo de tu miseria:
amo en ti incluso tu debilidad.

Me gusta el amor de los pobres,
quiero que desde la indigencia
se levante incesantemente este grito:
Te amo, Señor.

Lo que me importa es el canto de tu corazón.
¿Para qué necesito yo tu ciencia o tus talentos?
No te pido virtudes,
y aún cuando yo te las diera, eres tan débil,
que siempre se mezclaría en ellas
un poco de amor propio.
Pero no te preocupes por eso…
preocúpate sólo de llenar con tu amor
el momento presente.
Hoy me tienes a la puerta de tu corazón,
como un mendigo,
a mí que soy el Señor de los señores.
Llamo a tu puerta y espero.
Apresúrate a abrirme.
No alegues tu miseria.
Si conocieras plenamente la dimensión
de tu indigencia, morirías de dolor.
Una sola cosa podría herirme el corazón:

ver que dudas y que te falta confianza.
Quiero que pienses en mí
todas las horas del día y de la noche
No quiero que realices ni siquiera
la acción más insignificante 
por un motivo que no sea el amor.

Cuando te toque sufrir yo te daré fuerzas.
Tu me diste amor a mí.
yo te haré amar a ti más de lo
que hayas podido soñar.
Pero recuerda solo esto:
ámame tal como eres.

19 noviembre 2010

Oración por los sacerdotes, del papa Pío XII

Oh Jesús, Pontífice Eterno, Buen Pastor, fuente de vida, que por singular generosidad de tu dulcísimo Corazón nos has dado nuestros sacerdotes para que podamos cumplir plenamente los designios de santificación que tu gracia inspira en nuestras almas; te suplicamos: ven y ayúdalos con tu asistencia misericordiosa. 

Sé en ellos, oh Jesús, fe viva en sus obras, esperanza inquebrantable en las pruebas, caridad ardiente en sus propósitos. Que tu palabra, rayo de la eterna Sabiduría, sea, por la constante meditación, el alimento diario de su vida interior. Que el ejemplo de tu vida y Pasión se renueve en su conducta y en sus sufrimientos para enseñanza nuestra, y alivio y sostén en nuestras penas. 

Concédeles, oh Señor, desprendimiento de todo interés terreno y que sólo busquen tu mayor gloria. Concédeles ser fieles a sus obligaciones con pura conciencia hasta el postrer aliento. Y cuando con la muerte del cuerpo entreguen en tus manos la tarea bien cumplida, dales, Jesús, Tú que fuiste su Maestro en la tierra, la recompensa eterna: la corona de justicia en el esplendor de los santos. 

Amén.